La torre Eiffel es más alta en verano
El hierro se dilata con el calor, así que entre un enero frío y un julio caluroso la torre crece unos 15 centímetros en silencio, y de paso se inclina huyendo del sol.
La torre Eiffel no tiene una altura. Tiene un rango. En una tarde calurosa de julio mide unos 15 centímetros más que en una mañana fría de enero, y nadie tiene que hacer nada para que ocurra.
El motivo es el mismo que afloja la tapa de un frasco bajo el agua caliente. La torre son unas 7.300 toneladas de hierro forjado, y el hierro se dilata al calentarse. El cambio en una sola viga es demasiado pequeño para verlo, una fracción de un por ciento, pero la torre son más de 300 metros de vigas apiladas una sobre otra, y las fracciones pequeñas de un número muy grande suman aproximadamente el ancho de una mano.
Además se inclina, que es la mejor parte. El lado que da al sol se calienta más rápido que el que queda en sombra, se dilata un poco más y empuja la cima lejos de la luz. A lo largo del día la punta traza un bucle lento y perezoso siguiendo al sol, desplazándose unos centímetros cada vez. Los visitantes de arriba no notan absolutamente nada. La torre simplemente se aparta de la tarde como quien esquiva una conversación.
Nada de esto es un defecto. Las grandes estructuras metálicas se construyen para moverse, y esta además se balancea suavemente con viento fuerte. Una torre incapaz de hacer todo eso daría mucho más miedo que una que se estira en silencio cada verano.