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Un cuervo local presenta una queja formal sobre el comedero

En un comunicado mesurado, el cuervo calificó la proporción de semillas y sebo de «francamente insultante».

Un cuervo con chaleco y gafas se yergue sobre un comedero de jardín junto a una petición lacrada y una pluma.

Un cuervo de dos años que opera desde un roble mediano en el borde del parque Hawthorn ha presentado una queja formal por lo que llama el «deterioro del nivel» del comedero de la casa de la esquina. La queja, expuesta en persona desde la valla ayer a las siete de la mañana, duró unos cuatro minutos y fue, según los vecinos, bastante más ruidosa de lo necesario. Dos corredores se detuvieron a escuchar. Uno tomó notas.

El cuervo, que pidió ser identificado solo por su forma de dar saltitos, asegura que lleva once meses visitando el comedero a diario. «En primavera había pipas de girasol, cacahuetes con cáscara y alguna galleta salada», declaró. «Ahora nos dan esto. Qué es esto. Esto es mijo a granel». Después mostró un solo grano de mijo a la ventana de la cocina como prueba y se lo comió, en lo que sus partidarios calificaron más tarde de error de procedimiento. El cuervo afirma que no lo van a silenciar, y de momento nadie lo ha conseguido.

La queja enumera tres agravios. Primero, la proporción de semillas y sebo, calificada de «francamente insultante». Segundo, el nuevo protector antiardillas, que según el cuervo «trata a cada visitante como a un sospechoso». Tercero, y más grave, la reciente costumbre del dueño de la casa de saludar al comedero desde la cocina, que el cuervo interpreta como una provocación. Se ha presentado una petición formal para que vuelvan los cacahuetes, en forma de chapa brillante dejada sobre la mesa del patio. La chapa no ha recibido respuesta.

Un gorrión portavoz del comedero declinó hacer comentarios, pero fue visto comiendo mijo con evidente entusiasmo. Preguntado por la postura del gorrión, el cuervo hizo una pequeña inclinación de cabeza despectiva que los aficionados a las aves de la zona todavía debaten. No fue posible localizar a la ardilla mencionada en el segundo agravio, vista por última vez boca abajo sobre el protector, al parecer buscando sus puntos débiles. Se cree que su abogado es otra ardilla. El dueño de la casa ha prometido revisar la situación el fin de semana.

La gracia funciona porque los cuervos de verdad parecen llevar la cuenta. Quienes dan de comer a los pájaros suelen notar que los cuervos aprenden rutinas enseguida, llegan a la hora justa, reconocen a la persona que trae la comida y dejan clara su opinión cuando algo cambia. Muchos observadores de jardín tienen historias de pequeños objetos que aparecieron o de una protesta ruidosa la mañana en que se acabó la buena comida. Sea gratitud o estrategia, desde luego parece algo personal. Un cuervo bien tratado suele volver, y uno mal tratado, a su manera, también.

Así que, si alguna vez un cuervo te mira desde una valla con aire de silenciosa decepción, quizá convenga revisar el comedero. Probablemente te están juzgando, y no del todo injustamente. Un puñado de cacahuetes sin sal, servido a tiempo, es la forma más rápida de recuperar el favor del vecino más observador del barrio, y posiblemente la única de evitar que la queja se repita mañana a las siete.

Esto es ficción. Esta pieza fue inventada para entretenimiento y no es un reportaje fáctico. Cualquier «dato», «persona», «evento» o «estudio» mencionado ha sido imaginado. Más →

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